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La labor del sacerdote Giovanni Gallo y la exportación de pirañas brasileñas

En la década de 1970, el sacerdote Giovanni Gallo impulsó un proyecto artesanal en la isla de Santa Cruz de Arari, transformando la economía local mediante la exportación de pirañas disecadas.

Redacción Kiosco
Foto: xataka.com.mx

A inicios de la década de 1970, el jesuita Giovanni Gallo llegó a la parroquia de Santa Cruz de Arari, ubicada en la isla de Marajó, Brasil. Al observar el rezago económico y la falta de oportunidades que enfrentaban los habitantes, el sacerdote decidió implementar un proyecto innovador que cambiaría el destino de la región: el aprovechamiento comercial de la piraña, un recurso abundante en las aguas locales.

El proyecto consistió en enseñar a los pobladores las técnicas necesarias para disecar estos peces con fines decorativos y científicos. Una vez procesadas, las pirañas eran enviadas a mercados europeos, donde despertaron un interés considerable. Esta iniciativa permitió generar ingresos constantes para las familias de la isla, quienes vieron cómo una actividad basada en la fauna local se convertía en un motor de desarrollo sostenible.

Más allá del beneficio económico directo, la labor de Gallo fomentó una mayor organización comunitaria. La mejora en las condiciones de vida de los habitantes de Santa Cruz de Arari demostró cómo la intervención estratégica, enfocada en la capacitación técnica y la búsqueda de nuevos mercados, puede romper ciclos históricos de pobreza en zonas rurales aisladas.

Aunque han transcurrido más de cinco décadas desde el inicio de este proyecto, la historia de las pirañas de Marajó sigue siendo un referente sobre el impacto del trabajo social autogestivo. El legado del jesuita perdura en la memoria colectiva, destacando la importancia de adaptar los recursos naturales locales a las demandas del mercado global con un enfoque ético y comunitario.

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